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TESTIMONIO EN LA ZONA BANANERA
Bueno, el desplazamiento se dio a través del conflicto que se daba en la zona, soy desplazada del municipio Turbo, corregimiento del "Bajo del Oso", fue en el mes de enero del 96, mi esposo estaba recién operado porque sufrió un accidente de trabajo en la columna. Un viernes me fui para la finca bananera "………..". A las nueve de la mañana llegaron los paramilitares en una camioneta e hicieron una reunión ahí, y entonces recogieron a todos los que estaban trabajando ese día, y entonces preguntaron que quién había sido sindicalista en el sindicato anterior y en el sindicato actual… Entonces les dijeron que tenían que hablar con ellos "cuestiones de negocios". Entonces la camioneta sale llena de paramilitares con los dos muchachos. Los muchachos aparecen muertos, con muestras de torturas, les cortan una oreja, les cortan la cara, les cortan los talones. Ya como a las diez de la noche, llega el aviso al pueblo de que habían matado a los muchachos.
Nosotros, entonces nos acostamos y a las dos de las mañana aparece un amigo de mi esposo trabajador de la misma finca, diciendo que mi esposo estaba en una lista de esos mismos paramilitares y que lo iban a matar. El hombre lloraba y le pedía a mi esposo que se fuera porque lo iban a matar. Él había estado en el ejercito, y en el ejercito había conocido a esos paramilitares, porque habían sido compañeros del ejercito (…) y que mi esposo estaba en la lista de la próxima masacre. Mi esposo era una persona que no se dejaba violar sus derechos como trabajador, entonces eso era el problema. Yo creo que fue por eso que apareció en esa lista y que lo iban a matar… Masacres hubo muchas allá, la de la Honduras, la de la Negra, la de la Chinita, donde murieron jóvenes, mujeres, niños asesinados. En una muerte selectiva que hubo, mataron a una amiga, porque ellos creían que era colaboradora de la guerrilla.
Los trabajadores, líderes sindicales, eran los que morían en estas masacres, eran los que defendían los derechos de los trabajadores, ellos eran sindicalistas.
Yo presencié reuniones que hacían los paramilitares; yo presencié la muerte de un señor que también había sido un asesino, protegido por un grupo guerrillero llamado los "comandos", pertenecientes al ELN (Ejercito de Liberación Nacional); fue herido por los paramilitares, lo trajeron, nos reunieron y en frente de todos nosotros lo iban acuchillando, por cada asesinato que ese hombre había cometido le metían una puñalada, hasta que se murió ahí. Ellos reunieron a todo el pueblo, uno de los paramilitares nos arengó para que la persona que quisiera colaborar con ellos que se uniera a ellos; que ellos no iban a permitir que se robaran ni una gallina y que, los sindicalistas que seguían al señor que habían apuñalado, iban a terminar como él.
Esa zona quedo a partir del asesinato de ese hombre dominada por los paramilitares, por los "paracos", como les decíamos en el pueblo. Anteriormente existía la dominación del ELN, del PCC, de las FARC. En el barrio en que nosotros vivíamos anteriormente a la dominación del paramilitarismo, dominaba el EPL. En el barrió San Sebastián ellos dominaban, pero también cometían sus fechorías, también asesinaban, asesinaron incluso mujeres, jóvenes y niños. Yo veía los muertos, a veces asesinaban selectivos, uno dos tres, y colectivos de veinte en adelante. Yo recuerdo las masacres de la Honduras, la de la Chinita y la finca el "Bajo del Oso" en donde murieron como 20 personas. Ahí cayeron como seis mujeres. Una de ellas fue violada en una finca bananera, ... y en ese tiempo había presencia de la guerrilla. Yo recuerdo que el cadáver estaba completamente desnudo, se le notaban los balazos, esa noche cayó un aguacero terrible.
La muchacha tenía su ropa interior agarrada en su mano. La muchacha no era de por ahí ni vivía en esa zona, la tiraron en un zanjón de una finca bananera, cerca de esa zona quedaba el río León, en donde frecuentemente aparecían cadáveres comidos de los peces.
Yo tuve conocimiento de cuatro masacres; yo sentía terror, agonía, angustia. Yo viví en esa zona 12 años. Llegamos a Necoclí, de ahí, a Apartadó y de ahí, a Nueva Colonia; detrás de trabajo a ganarnos una platica para nuevamente regresarnos, yo iba a tener mi primer hijo, yo llegué en 1986, duramos doce años hasta que llegó la guerra. En esa guerra morían los trabajadores bananeros, los capataces.
Cuando a Carlos Castaño, el jefe paramilitar de las Autodefensas, el ELN le secuestro el papá para extorsionarlo, el jefe paramilitar sitió la finca “La Negra” quemó todos los cambuches y asesinó a la mayoría de los trabadores de esa finca en venganza y desde esa fecha se tomó la región.
Nosotros iniciamos nuestro trabajo en una finca de propiedad de una señora……..la propietaria de la finca bananera … que después colaboró con los paramilitares para que le desocupara la finca de sindicalistas. Ella patrocina las muertes yo oí cuado ella lo decía. Así comenzaron las muertes selectivas uno se quedaba ahí por la necesidad del trabajo. Hubo un pánico y nos tocó invadir un terreno en el barrio Nueva Colonia, nos toco salir de la finca en donde vivíamos a vivir en invasión.
Cuando en "Pueblo Nuevo" la guerrilla del EPL (Ejercito Popular de Liberación) se reinserta y se convierte en Esperanza Paz y Libertad, comienzan las muertes selectivas; yo estaba en la zona, pero los "Caballeristas", una parte del EPL que no entregó armas y con eso la masacre se recrudeció. Llega un contingente antinarcóticos y se enseñorea el paramilitarismo. Esa era una guerra infrahumana yo no entendía el sentido de esa guerra, el por qué mataban personas inocentes.
Yo nunca participé en ese conflicto, yo fui victimizada, porque es una guerra en donde no participé, tuve que desplazarme, yo fui victima porque yo no participé en eso, a mí me tocó sufrir la guerra, padecerla, yo no participé en esa guerra. Allá no había Estado, ni autoridad legal, nunca vi un juez, nada.
Viendo que a mi esposo ni siquiera le pasaron indemnización por su accidente de trabajo, entonces decidí venirme para Cartagena, porque los paramilitares me tocaban todas las noches en la puerta a ver si mi esposo estaba y ahí empieza nuestro mar de lágrimas. Por ejemplo yo no me quería venir para Cartagena porque yo sabía que aquí íbamos a pasar muchos sufrimientos.
Nosotros salimos de la vereda para Turbo, y en Turbo nos volvimos a encontrar con los paramilitares. Era una sola agonía. Entonces nos embarcamos y salimos por mar; nuestro desplazamiento fue por mar.
Uno deja todo, su historia, su tierra, media vida, uno tenía su casa, su empleo; deja media vida a través del desplazamiento.
Finalmente nos vinimos en un barco maderero, porque allá en Turbo también se explotaba la madera. Allá se deforestaba, las maquinarias devastaban las zonas, esas máquinas llegaron con la violencia.
Allá en la zona bananera estaba “Chiquita Banana”, “La Dole”, “La Premium”. Nosotros de esas empresas no sabíamos sino que los bongós con el banano llevaban el banano hasta los barcos grandes en altamar.
Yo perdí todo. Esta guerra nos deja sin horizonte sin futuro, sin nada. Yo estoy marcada por ser desplazada. Yo dejé todo, mis gallinas, mi huerta, mis gallinas, mis marranos; mi todo.