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TESTIMONIOS MOVIECLIPS

Flor del Campo:

Video Testimonial
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Video Conexion telefonica

Video Banda Ancha

Vengo desplazada de la zona de Urabá, es un zona donde se siembra y se exporta el banano, allá existen varias multinacionales como Chiquita, Vana col y Banana, allá estaban diferentes grupos guerrilleros como las FARC, el EPL y el ELN; allá se vive una violencia generalizada donde murió mucha gente. Se vive la ley del silencio, allá hubo muchas masacres como la de la Chinita, la del bajo del Oso, la de Rancho Amelia, la de la Negra; y pude sobrevivir a esas masacres, pero en el año 95 entran los paramilitares, fue el horror de la zona, llegan matando, desapareciendo, cortando cabezas, y entonces llegan a diferentes fincas bananeras asesinando a los Líderes Sindicalistas; mi esposo trabajaba en una zona de Nueva Colonia, corregimiento de Turbo; llegan los Paramilitares a la finca y asesinan dos líderes del sindicato: cuando asesinan a esos dos muchachos, en la noche llega un compañero de mi esposo a mi casa diciéndole que el estaba en esa lista, que por favor se fuera porque lo iban asesinar, mi esposo sale de la zona y yo me quedo en la zona de Urabá; los paramilitares empiezan a asesinar mucha gente del barrio, un día cogieron a un señor y lo asesinaron y llamaron a toda la gente a presenciar el asesinato, entonces, a la semana, cogen reúnen todo el pueblo y hablan con toda la gente diciendo que ellos eran los autores de los asesinatos, que lo sentían por las mujeres pero ellos tenían que limpiar el pueblo del guerrillero y guerrilleros, y que ahí la gente que quería trabajar con ellos se quedara y la que no, se tenía que ir del pueblo; bueno me tocó salir en el 96 desplazada por los horrores que se vivían allá, me desplacé por agua porque por tierra era muy peligroso, me tocó llegar a Cartagena a empezar una nueva vida; todo lo tuve que dejar, mi casa, mi tierra, mi trabajo y mi familia; y aquí estoy en Cartagena sobreviviendo, porque es muy difícil el desplazamiento, el desplazamiento que se vive en Colombia por el conflicto armado es femenino porque el 50% somos mujeres y niños; somos las que llevamos la carga del desplazamiento y nos toca sacar a nuestras familias adelante y tratar de seguir trabajando por todo, porque nos toca un nuevo rol, el de mujer jefa de hogar, es una vida difícil y adaptarnos a una nueva ciudad, y súmele a eso el terror de las masacres de los barrios en Cartagena; en el año 98 hay las limpiezas sociales de los encapuchados donde asesinaban familias enteras; me tocó ver una familia entera en el barrio asesinada, me tocó también ver a dos hermanos frente a mi casa asesinados y además los residentes del sector nos señalaban como actores del conflicto armado de donde nosotros veníamos; a nosotras nos toca defender nuestras vidas desplazándonos huyéndole a la muerte, somos personas campesinas que dejamos la tierra en defensa de nuestras vidas y nos toca sobrevivir pero la gente de las ciudades, cuando el desplazado llega sufre un rechazo tanto de los barrios subnormales como los barrios de estrato más alto.

CANELA:

Tengo 29 años y tengo 3 hijos; vengo desplazada de Antioquia. Mi desplazamiento se produjo a través de la violencia que se vive en Colombia, perdí un hermano por causa del conflicto, mi esposo fue amenazado por la guerrilla principalmente las FARC, que es el grupo que en estos momentos esta operando en el Urabá Chocoano.

En el 97 tuve un desplazamiento por causa de los paramilitares, grupos que entraron en el municipio y sembraron el temor, el terror y el horror; mataron muchas personas inocentes, asesinaron un anciano donde su cuerpo fue desmembrado y tirado al río, y nunca más se supo nada de él; no se encontró nada de su cuerpo y así sucedieron muchas masacres en el río Atrato. A este señor lo acusaban de ser colaborador de la FARC.

Mi esposo fue amenazado por que lo acusaban de pertenecer a las AUC, un día siendo las 9:00 PM nos encontrábamos durmiendo y de pronto recordamos y escuchamos la voz de un compañero de trabajo de mi esposo; nosotros al reconocer la voz, ninguno nos atrevimos a responder porque nos recordamos que esa persona hacía parte de las FARC y nuestra imaginación era que ellos iban en busca de algo y por eso no nos atrevimos a responder, y ellos al ver que mi esposo no respondía, muy desesperadamente me llamaban por mi nombre (…) a la tercera vez respondí y me dijeron que abriera la puerta yo en el preciso momento no abrí la puerta si no que me fui hasta la parte de la cocina ocultando a mi esposo, la casa donde nosotros vivíamos era de tambo, su piso era de madera y en mi casa había una tabla que se había desprendido; nunca quisimos pegarla, la dejamos totalmente despegada y eso me sirvió para yo escapar a mi esposo; yo levanté la tabla y mi esposo se escapó por ahí, y así fue como el pudo salvar su vida, luego de yo haber escapado a mi esposo me vine para la sala y con cuidado abrí la ventana de mi casa, al abrir la ventana alguien me metió la linterna en la cara, me caía el rayo en la cara y me estaban apuntando con un fusil; yo al ver eso, tire la puerta y pegué un grito, y luego me obligaron abrir la puerta; yo abrí la puerta y entraron dos tipos con fusil, machete y revolver; ellos entraron y yo salí. Cuando yo salí tenían a un hermano de mi esposo amarrado las manos atrás y yo me acerqué y le pregunté que ellos por qué buscaban a mi esposo, y él me respondió que lo iban a matar porque ellos decían que él era colaborador de los paramilitares; luego empecé a caminar de un lado para otro y mi casa estaba rodeada de 10 hombres uniformados y fuertemente armados, luego entré a la casa y me dijeron que si mi esposo no estaba ahí, porque estaba la ropa y unas zapatillas de él; yo les respondí: yo en ningún momento he dicho que mi esposo no está en el pueblo, lo que quiero decir es que mi esposo no está en la casa, no ha llegado porque su costumbre es de ir donde la mamá todas las tardes, y como era temprano de la noche, todavía él no había llegado; ellos continuaron buscando, levantaban los colchones, desguindaban los toldillos, empezaron a meter las linternas en el techo y llegaron donde estaban mis hijos durmiendo; los hicieron despertar, ellos despertaron asustados y angustiados preguntándome qué pasaba, por qué esos señores estaban ahí; yo en el preciso momento no les pude explicar nada, lo único que pude hacer fue agarrar a mis tres hijos y a mi hijastro y les dije vámonos, porque nosotros no podemos estar aquí, en estos momentos hubo uno que me agarró y me dijo que yo no tenia por qué irme, porque a mi no me iba a pasar nada y ellos querían hablar con mi esposo, yo les respondí que de la forma como ellos venían tan agresivos y fuertemente armados, ni por que mi esposo estuviera en la casa iba a querer hablar con ellos, y que la seguridad que yo tenia era que lo iban a matar por algo que él no había hecho; luego me fui para donde mi hermana, que quedaba a tres casa y observaba como entraban y salían y buscaban a los alrededores de la casa y dentro de la casa, en eso permanecieron aproximadamente 40 minutos (…) esto sucedió el 28 de Abril del 99 y mi esposo se desplazó el 29 de Abril del mismo año, llego a Vigía del Fuerte en canoa y allí se refugio en un centro que tenia la Cruz Roja Colombiana y de allí lo desplazaron a Quibdó y allí permaneció una semana y luego se desplazó a la cuidad de Medellín custodiado por la Cruz Roja y de Medellín se desplazó a Cartagena, para mi fue muy duro y muy fuerte tener la ausencia de mi esposo por 4 meses, mis hijos estaban pequeños pero fue mas fuerte soportar la muerte de mi hermano que fue asesinado por las FARC, no sabemos en qué lugar quedo ni como fue asesinado, pero sabemos que hay unos culpables y que viven junto con el resto de mis familiares y que sabemos perfectamente quienes lo asesinaron, lo único que quiero es que haya justicia por todo lo que ha pasado, yo tengo la seguridad que con el apoyo de esta organización Liga de Mujeres Desplazada a la cual yo pertenezco desde hace 5 años y que me ha brindado un apoyo y me ha dado una formación, espero conseguir los culpables que cometieron estas masacres, estos desplazamientos de inocentes y una amenaza en el cual mi esposo no tuvo que ver, fue un hombre neutral con los dos grupos y nosotras como familiares de mi hermano queremos saber dónde quedó, queremos que se haga justicia con aquellas personas, ya que mi madre y mis hermanas ven a los asesinos a diario y que es muy duro tener que soportar y tener que aguantar y tener que ver a las personas que cometen tantos actos violentos con nuestros familiares o con personas que están cerca de nosotros y que nos rodean; de verdad quiero terminar diciendo que la LMD es una organización muy valiosa y que en verdad rescata y da apoyo a mujeres que se encuentran en situación como es la del desplazamiento y pérdida de familiares, y que a través de la LMD he sentido un apoyo y he superado esta tragedia que tanto me afectaba y que no podía olvidar nunca aunque es muy difícil de olvidar, pero que no la recuerdo muy constantemente GRACIAS.


     
 




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